Al principio no se lo cuenta a nadie.
Basta con que una persona se dé cuenta.
Y después otra.
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Si alguien de tu entorno está pasando por esto, hay gente preparada para acompañaros. Escribir el primer mensaje es lo más difícil.
Preguntados por cómo se resuelve, siete de cada diez responden lo mismo: ayudando o uniéndose a la víctima. Ya saben qué hay que hacer. Lo que falta es que alguien empiece.
El que no se queda en el aula
A las tres de la mañana también.
La mitad lo sufre durante semanas. Un 15,8%, más de un año. El móvil no tiene hora de salida.
Los casos que combinan acoso presencial y digital se han duplicado en un curso. Ya son el 3,6% del alumnado.
En el 91,7% de los casos, quien acosa por el móvil es alguien del mismo centro. La misma clase u otro curso. No es un desconocido de internet.
El 14,2% de los casos de ciberacoso ya implica inteligencia artificial. Sobre todo para fabricar vídeos falsos manipulando la foto o la voz de un compañero (54,8%) y para suplantar su identidad (32,2%).
Es la primera vez que un informe español mide esto.
El orden de estos cuatro pasos no es decorativo. Hacerlos al revés es el error que deja a la víctima sin nada que enseñar cuando por fin lo cuenta.
El impulso es borrar y quitárselo de encima. Si borras, desaparece la prueba. Haz captura de la pantalla completa, con el nombre de la cuenta, la fecha y la hora visibles. Guárdalas fuera de la app, en la galería o en un correo a ti mismo.
Es lo que más votan como eficaz: 67,7%Ya tienes las capturas. WhatsApp, Instagram y TikTok tienen botón de denuncia en el propio mensaje o en el perfil. Reportar dentro de la plataforma es distinto de bloquear: lo primero deja registro, lo segundo solo te lo quita de la vista.
Mandar el vídeo o la foto a otro grupo para enseñar lo que está pasando lo extiende igual. Cuenta lo que has visto con tus palabras y enseña la captura solo a un adulto o a quien vaya a gestionarlo.
La mitad del ciberacoso dura semanas y un 15,8% pasa del año. Cuanto antes entra un adulto, más corto es. Si no te sale decirlo en voz alta, el chat de anar.org y el 017 sirven para eso.
Respuestas del alumnado encuestado sobre qué medidas consideran eficaces contra el ciberacoso.
Saber por dónde viene ayuda a reconocerlo antes. Esto es lo que el alumnado describió que había visto en su propio centro.
Uno de cada siete casos de ciberacoso ya usa herramientas de IA. Es la primera vez que un informe español lo mide.
De esos casos, más de la mitad son vídeos fabricados manipulando la foto, el vídeo o la voz de un compañero.
Hacerse pasar por la víctima para escribir en su nombre y que cargue con lo que se dijo.
Casi siempre es un compañero, de su clase o de otro curso. No es un desconocido de internet.
Dónde ocurre
En primaria pesan más los videojuegos y las plataformas de juego online. En secundaria, las redes sociales.
En primaria el docente detecta el caso por sí mismo en dos de cada tres ocasiones. En secundaria, en menos de la mitad. Cuanto mayores son, menos se nota. Y menos lo cuentan.
Ninguna señal por separado confirma nada. Lo que importa es el cambio sostenido respecto a cómo era antes.
Da igual lo que digan que hiciste o cómo eres.
Cuéntaselo a un adulto. El 78,3% de los chicos y chicas de tu edad dice que si necesitara ayuda acudiría a su familia. No eres raro por hacerlo.
Si lo que pasa es por el móvil, haz capturas antes de borrar nada. Sirven después.
Si no te atreves a decirlo en voz alta, llama al 900 018 018. Es gratis, no aparece en la factura y contestan psicólogos.
Que cuente sin interrupciones es lo primero.
No prometas guardar el secreto. Prométele que no vas a hacer nada sin explicárselo antes.
Escribe lo que te cuente con fecha. Nombres, qué pasó, dónde.
Pide reunión con el tutor por escrito y guarda copia. Si no hay respuesta, la inspección educativa de tu comunidad es el siguiente paso.
Evita el cara a cara con la familia del agresor. Nunca sale bien.
Un tercio de tus alumnos cree que no vas a hacer nada. Ese dato subió el curso pasado.
Activa el protocolo del centro aunque no lo tengas confirmado.
Cambiar de clase a la víctima la castiga a ella. Es el error más repetido.
Vigila el patio, el pasillo y el vestuario. Son los sitios donde no llega la mirada del adulto.
Testimonios reales de personas que pasaron por esto y de quienes las acompañaron.
Aquí va el testimonio literal, tal y como lo dijo la persona.Nombre o inicial, edad, relación con el caso
Funciona mejor si empieza por el momento en que alguien se dio cuenta.Nombre o inicial, edad, relación con el caso
Uno de los tres debería ser de una madre, un padre o un docente.Nombre o inicial, edad, relación con el caso
Estos huecos están vacíos a propósito. Un testimonio inventado en una página de protección infantil es indefendible el día que alguien pregunte de dónde salió. Recoge los reales, con consentimiento por escrito y anonimizados si son menores.
Del Ministerio de Educación, gestionado por la Fundación ANAR. Gratuito, anónimo, 24 horas los 365 días. Lo atienden psicólogos con apoyo de trabajadores sociales y abogados. No aparece en la factura del teléfono desde el que llamas. También hay chat en anar.org para quien no pueda o no quiera hablar.
Para todo lo que ocurre en el móvil: suplantación de identidad, fotos difundidas, cuentas robadas, vídeos manipulados. Gratuito y confidencial, de 8:00 a 23:00 todos los días del año. También por WhatsApp en el 900 116 117 y por Telegram en @INCIBE017.
Línea del Ministerio de Sanidad para quien está pasando por un momento muy malo, y también para su familia. Gratuita, confidencial, 24 horas.
De todos los datos de este informe, el que más importa es que siete de cada diez alumnos ya saben cómo se corta el acoso: alguien se pone al lado. Puedes ser tú.